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Mostrando entradas de junio, 2017

Veces

Hay veces que no sale nada. Veces en las que lo más agudo es el silencio. Veces en las que lo más ruidoso es tu aliento. Hay veces que te sumerges  en inquietante calma. Veces que las cuerdas no son ni consonantes ni vocales. y veces donde tus dedos se quedan quietos en noches con rápidos finales. Hay veces que tus ojos ven, pero mirar no quieren, o no saben. Veces en estas noches de verano, veces que las ganas gritan en un suspiro ahogado. Hay veces que sintiendo no sientes nada: solamente vacío, y sobretodo silencio.

Miedo

Que el miedo no te pueda, que el miedo sea bueno. De esos que miedos que no bloquean, de esos miedos que no son truenos. Y el miedo siempre estará, y no hay por qué huir de ello. Y el miedo te permitirá avanzar, y eso es una realidad, un hecho. No tendrás que vencerlo, porque a un compañero no se le reta, a un compañero no se le clavan espadas. A un compañero se le enseña un mejor camino, se le enseña que no podéis vivir el otro sin el uno. Es mejor caminar de la mano y sobre-llevarse juntos. Miedo, eres compañero de todos, aunque no lo admita ninguno. Y no pasa nada porque seas nuestro acompañante, pues todos alguna vez te hemos encontrado. Miedo, ayúdanos a recorrer este sinsentido, en vez de ser un candado.

Lo siento

Lo siento, todo. Siento el no sentir, siento nervios y dolores de cabeza, siento que los días pasan, y algunos pesan. Siento cometer errores, siento confudirme, no ser firme. Siento ser como un huracán: una tormenta de sofocos, un terremoto. Lo siento por hacer daño, por mirar hacia un lado, Lo siento, por no sentirlo. Lo siento por no sentir lo mismo. Pero lo que más siento, es no poder pedir perdón.

Son son, es es...

El martillo en la cabeza no para de golpear. Son golpes secos, firmes, son estadillos por momentos, sensaciones contradictorias sin cesar. Es agotamiento, es una montaña de mil granos de arena, de hastío, de tormentos. Es la cabeza, es la montaña rusa que sube y baja, sube y baja, y no cesa. Es el pescador en un mar en llamas, es el pez andando y no nadando, es la serpiente no reptando. Es la mariposa que vive un día, y muere en el próximo alba. Son retos difíciles, es la lucha contigo mismo, es el miedo sin cesar. Sólo un bote salvavidas puede llegar, para arreglar el desastre, para volver a navegar.

Allá donde pisas

Allá donde pisas hay algo. Es una huella de alguien, una recoveco que un pie dejó en el fango. Allá donde pisas siempre vas a encontrar restos, reminiscencias, esa casa sin tejado. Allá donde pisas, ten cuidado. Pues en la guerra no sobrevive el más listo, sino quien más ha mirado. Allá donde pisas todo es cálido. Es la paz con uno mismo, son dedos entrelazados. Y es que allá donde pisas, allá donde te diriges, no vas con destino fijo pero sí con paso firme.

Lo que se tuvo, lo que se tiene

Lo que se tiene, uno simplemente cree que por casualidad viene. Lo que se tiene no es fruto de mil casualidades, pero quizás sí de la suerte. Lo que se tiene, se valora cuando está pero sobretodo cuando no vuelve. Lo que se tiene, no es sino lo más profundo y quizás perenne. Lo que se tuvo, fue y es para siempre un peldaño subido y comprendido. Lo que se tuvo se escapó de las manos, pues se fue y ya no volverá. Y sin duda con ello no se fue todo, pero sí la mitad.

"Victoria"

La " victoria" nunca supo bien, ni a gloria. La victoria es muy subjetiva, muy personal, giratoria. Que quizás hay días en los que esta cubra tu espalda, en los que te sientas, bien, reconfortada. Pero otros muchos días sabes que la victoria es agridulce, que quizás no sea algo que has ganado, sino algo que no has podido remediar, arregrarlo. Es una victoria extraña, con menos entradas que salidas, con un tinte gris y varias idas y venidas. Es una victoria entre líneas. Una victoria que huele y sabe más a pérdida que a premio. Que es más bien una despedida que una batalla vencida.

Este momento

Los nervios que se asoman, siempre fieles a la ventana. Las montañas que te miran y te giran, las montañas rusas que te dan la vuelta cuando estás arriba. Y ahora, son los cambios e incertidumbres, son los pasos dados y los que vienen, son los cambios de costumbre. Y ahora,son las cosas que superas  y las que se quedan en la memoria . Son esas las que te hacen más daño, y a su vez las que te llevarán a rozar la euforia. Son las caricias, los temblores. Son los ojos que no ven sino que miran. Son los que de ilusión te empañan, que nublan el cielo con sombras cálidas y te acompañan. Este momento son las ganas sin excusas, son tus dedos en su pelo. Este momento son las despedidas a los " pero " y las llegadas de los " quiero ".