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Mostrando entradas de octubre, 2017

Ayuda

Ella nunca ha pedido ayuda, nunca como es debido. A pesar de hablar y hablar, nada de eso tiene sentido. Solamente necesita una mano amiga, mensajera. Alguien que pueda ayudarla y no hacerle daño, alguien que pueda quererla. Sí, quizás suene a dependencia. Pero ella sabe que sola no puede, que necesita que le arropen, que le recuerden que no se mueve sin apoyos. Que la ayuden a canalizar lo que siente, lo que quiere, lo que no, y a que mire.

Dos extraños.

Palabras de un primogénito confuso . ¿Por qué nos cuesta tanto? Si yo te quiero como a nadie porque padre hay uno y daría igual si hubiera otros cientos. A mi me basta con tu estar, solamente el tuyo. Si no sé decir te quiero, pero sí demostrarlo. Si no soy como tú, pero no somos tan contrarios. ¿Por qué nos cuesta tanto querernos? Si somos una gota de sangre que cae en el  vaso. ¿Es cierto que los que más  te quieren te hacen daño? Es cierto a veces, pero no debería serlo en este caso. Luchemos por querernos, porque si el mediador se va solamente quedaremos dos extraños.

En casa

Hay personas, risas flojas y momentos, que sin mirar y sin saberlo nos hacen sentir en casa. Hay desafíos que dan miedo, pero ya no puedes evitarlo. Algo te impide salir corriendo. Vas midiendo, esperas. Te quedas, aunque las piernas fallen. Me quedo, aunque las manos tiemblen. Nos quedamos, porque queremos compartirnos y sentir sin saber cómo. Sentirnos bien. Sentirnos vivos.

Te olvidas

Y debes decir que... últimamente te sientes mal, pero en ese momento estás tranquila. No sabes lo que es, pero no buscas la salida. Te asustas, huyes, caes. A los pocos minutos vuelves, mientras recoges el paracaídas. Intentas no pensar. La cabeza gira. Los ojos se entreabren y entre beso, carcajada y caricia, de todo te olvidas.

Últimamente

Últimamente te encuentras mal y eso te asusta, te irrita  y te quema. En ti crece rabia, dolor, incluso pena. Buscas fuerzas donde ya no quedan, buscas a ese alguien (a ti mismo) pero no te encuentras. Lloras sin saber, otras veces gritas y las demás dejas todo a medias. Quieres ayuda y sin embargo rechazas  a los que tienes cerca. Quieres huir, y escondes la cabeza. Quieres volar pero no tienes alas, aunque tampoco cadenas. Quieres calma, equilibrio y paz aprender a vivir sin miedo. Quizás.. ¿estás en el camino sin saberlo?