Confío.


Ganarse la confianza de alguien. Conseguir esto es todo un reto. No hablamos de adquirir o comprar, hablamos de ganar, Ganar lo más preciado que una persona le puede ceder a otra. Todo se basa en ella. No hay amor sin confianza. La misma base de una pareja es la confianza, al igual que ocurre en una amistad, e incluso en cualquier relación profesional entre dependiente y cliente.

La confianza no es algo que nos sobre, y tampoco es algo innecesario. Una persona no cede (o no debería hacerlo) su confianza a cualquier precio. Es escasa, y todos necesitamos tener parte de esto tan poco abundante. Queremos que nos quieran, que nos cuiden, que nos muestren afecto, queremos ser queridos, y queremos querer a esas personas que en nosotros confían y en las que nosotros confiamos. 

Y, sin embargo, somos insaciables. Queremos más y más, y abusamos en incontables ocasiones de ella por simple vicio, o por simple falta de empatía. Si hay algo que se debe tener en cuenta es que el tiempo que transcurre entre el conocer una persona y el obtener su confianza no es concreto, pero no debe ser ni muy breve ni muy amplio en mi opinión. No se conoce a una persona en un día,pero si esta no se ha dado conocer en, por ejemplo, varios años, la posibilidad de que esto suceda es prácticamente nula.

Es curioso.El escuchar una melodía me lleva a divagar sin rumbo sobre temas trascendentales como este, pero seguramente es algo de lo apenas conozco nada. Sin embargo, por una suerte muy fortuita, sí puedo experimentar esto de lo que hablo. Dar y recibir lo mismo e incluso más a cambio. ¿Acaso hay algo más bonito que el saber que tus cimientos no pueden caerse? 

Es así. El contar con un gran apoyo, aporta otro tipo de confianza que no se cede, una confianza que sí se adquiere. la confianza en un mismo, Te llamaré así: mi apoyo. Mi apoyo me levanta si es necesario. Mi apoyo no es tan pequeño, mi apoyo es de las cosas más grandes que podríais ver. 

Algo me lo dice, Algo dentro de mi se remueve, en un buen sentido. No se es igual con alguien al principio que cuando se coge más confianza, cuando se está más comodo. Sin embargo, ¿y si desde el primer día se es uno mismo? ¿Y si desde el primer día sabes que algo, ese algo, ha cambiado? ¿Y si sabes que has encontrado lo correcto, lo tierno, lo indicado?

¿Qué ocurre en ese instante? Que estas empalagosas y redundantes palabras, estas líneas que no hablan sino de lo mismo en cada línea, esta manera de expresarse deja de ser pesada, absurda y lejana. Se vuelve familiar, la propia, la que apetece usar, la que gusta.


Escucho, río, comprendo, recibo, bromeo, me hago un poquito más feliz, lleno ese pequeño vacío...y también lloro. Unos se desahogan dando golpes, otros gritando, yo derramo lágrimas. Y fue esa vez. Cuando de repente todo parecía una función con telón negro y verso acabado, El hecho de llorar me demostró que tenía miedo, miedo de perder algo muy preciado, algo que valoro. En ocasiones extremas es donde se descubren las verdaderas emociones. Y mis emociones eran fuertes antes, eran optimistas y  felices. Ahora han cambiado. He sentido la ansiedad de ver como algo podía peligrar, he notado ese nudo en el pecho y garganta, esa sensación de querer gritar sin poder pronunciar palabra. Este hecho convierte mis emociones en emociones más fuertes, seguras de lo que experimentan. Esto, me demuestra mi fe ciega, mi confianza.

Mi confianza, que es tuya.


Gracias por tu tiempo.

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