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Mostrando entradas de julio, 2017

Camino a casa

La carretera va, aumenta. Nos vamos diciendo adiós a la tormenta. Vamos donde mejor estemos, vamos a casa, donde queremos. Y quizás nuestra casa no sea donde dormimos, donde nos criamos. Quizás ir a casa sea alguien, o un beso, un detalle, un baile. Y las ruedas seguirán por el asfalto frío, negro, descalzo. Y seguiremos volviendo a casa en cada viaje, pues quienes te acompañan son hogar, calidez, un vestido y su sastre.

Os habéis separado

Se han separado. Te has hecho mayor, os habéis hecho mayores. Ambas, la niña de antes, y la que va intentando ser adulta. No es un adiós pues siempre estarás ahí, pequeña. Sin embargo, ahora esta nueva versión de ti misma es quien se queda el escenario. Es hora de que veas como su obra comienza. Y quizás más adelante sea otra obra, otra versión de la misma, un nuevo personaje y guión con nervios, tensión, y finalmente una sonrisa. Os habéis separado, dije. Y sin embargo quizás  solo seas un "tú" que ha cambiado.

Dormitorio desordenado

Como un día más, uno cualquiera. Una cama, libro, cansancio y ojeras. Es la piel mostrándose cansada, es la cabeza. De todo sabe, de todo se acuerda. Son momentos simples, de pausa, calma, y páginas y páginas dónde se producen amores y guerras, aventuras y horrores. Las balas de la tranquilidad y del silencio, de manos tibias, serenas. Es un barco sin ancla, que ha decidido amarrarse en la cama. Decidió ver el día pasar, cómo avanza. Hoy, no se tropieza ni cae. Observa la vida pasar, subiendo abajo de delante hacia atrás. Desordenando lo ordenado, todo del revés en esta mente, estos ojos, este cuarto.

Origen, raíces

Me quedo con los que son y no aparentan, con los que hablan sabiendo, con los que a pesar de todo no se marchan. Pero...no me quedo aquí. De hecho,  quizás no vuelva. Aun así, siempre estarán las hojas, ramas y raíces. Cuanto más lejos me vaya, más veces los ojos mirarán hacia atrás. porque a pesar de ser ciegos siempre ven recuerdos. Y también tú: cuanto más corras menos podrás escapar. Cuanto más huyas de ti mismo, más veces te perseguirás. Sobretodo no huyas de tu origen, acepta que eres entre mil ese uno. Sin embargo, tampoco te atrapes en un hoyo profundo. Coge la tierra de ese recoveco para construir una montaña. Una montaña hecha con nuestro origen, con grandes precipicios pero también con bella cumbre. Un fuego que siempre dará luz, aunque a veces sea lúgubre.

Pieles

Las heridas no se abren ni se cierran. Las heridas no son más graves que las huellas dejadas por unos pies en la tierra. Son esos granos de arena, son el cúmulo de pequeñas sensaciones. Son unas manos que encuentran a otras que agarrarse. Son unos ojos que ya no miran a la nada, que no miran al sol para cegarse. Los ojos se unen a otros, los cuales muestran visión nueva de todas partes. Es una piel con sus grietas y lunares, con pelos y arrugas, con marcas y señales. Esa piel encuentra otra, y con sus pros y muchos contras, forman un bonito desastre.

Caos

Es un bucle con letras desordenadas, piezas de puzzle. Es un puchero lleno, un cazo vacío. Es lo que intentas y no puedes, es lo que sin intentarlo quieres. Es el azar llamando a la puerta introduciéndose con llamas. Lágrimas y comedia, con mil dudas y certezas,  y con árboles con frutos pero sin ramas. Es por ello que así te amedrentas. Cuando todo está en calma tú lo sientes cual tormenta. Será la mente, que inquieta te abraza. Y será (o es) la muerte de las cosas claras.