Dormitorio desordenado
Como un día más,
uno cualquiera.
Una cama, libro,
cansancio y ojeras.
Es la piel mostrándose cansada,
es la cabeza.
De todo sabe,
de todo se acuerda.
Son momentos simples,
de pausa, calma,
y páginas y páginas
dónde se producen
amores y guerras,
aventuras y horrores.
Las balas de la tranquilidad
y del silencio,
de manos tibias,
serenas.
Es un barco sin ancla,
que ha decidido amarrarse en la cama.
Decidió ver el día pasar,
cómo avanza.
Hoy,
no se tropieza ni cae.
Observa la vida pasar,
subiendo abajo de delante hacia atrás.
Desordenando lo ordenado,
todo del revés en esta mente,
estos ojos,
este cuarto.
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