Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2017

Manos.

Primero un tacto cálido, eran suaves. No se conocían de nada, y probablemente no volverían a tocarse. Escena de ojos poco abiertos, y humo en las pestañas. Sin saberlo, olían a inseguridad, misterio,garras. Y después el tacto fue áspero, pero no frío. Una piel áspera que solo busca dar calor, una piel que vive rodeada de silencio y prudencia, y tal vez olvido. Y tu tacto no entiende ni sabe, se limita a deslizarse por las horas, a reír, callar, y encontrarse.