Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2018

Pequeños pasos

Palabras de quien aprendió algo muy valioso . El reto fue complicado y en cierto modo demoledor, fuente profunda de agotamiento. No hubo cansancio vestido de sudor, y por casualidad fortuita tampoco hubo lágrimas. No hubo palabras dañinas, ni miradas desafiantes. Hubo, una lucha interna, un descubrimiento y la bienvenida de ideas nuevas, claras y reveladoras. En la batalla contra uno mismo, por primera vez en años, diste un pequeño paso hacia adelante, y sobre todo un ínfimo pe ro esencial cambio. Con heridas en el alma y un corazón desenfrenado y confuso, todo pareció un poco más fácil, y todo quedó reducido a un paso que a su vez era tan pequeño como absolutamente firme. Ese paso, sin embargo, fue lo más importante.

¿Y ahora qué?

Palabras de quien nunca las pronunciaba . El tiempo se ha detenido y no sabe por dónde seguir. Tiempo ha dicho "frena y piensa", Tiempo quiere marcha lenta y ritmo suave. Busco los adjetivos más adecuados y busco y busco... ya puedo acariciarlos. Arañan las entrañas, y este pecho helado. Rima quiere unirse a los versos y Rima se aposenta en la penumbra, en esta calle y en la diana de los dardos. Y te pregunto, querida, ¿tú qué quieres? Y te suspiro cada noche, y te añoro en cada despedida, y tus ojos se preguntan cómo lamer las heridas. ¿Y ahora qué, pequeña? ¿Tiempo seguirá caminando? ¿Rima tropezará como en antaño? ¿Todo será ordenado y no habrá lugar para el engaño? Tiempo, Rima, Beso y Duda. ¿Y ahora qué?

¿De qué tienes miedo?

¿Por qué tenemos miedo? ¿Por qué miramos de reojo? ¿Por qué nos escondemos? ¿De qué te asustas? ¿De qué tenés entre tanto desconcierto? Las voces están, aunque últimamente callan. Las voces no se van, pero su mensaje en cada susurro cambia. ¿De qué tienes miedo? ¿De ser feliz? ¿De no intentarlo? Con cal y arena, una voz quiebra y empieza a susurrar muy, muy alto. Con cal y arena, las miradas confían, las voces callan, los dedos tiemblan. Con cal y arena, un café entre las manos y pupilas dilatadas, hay pequeños caminos en los que los pies pisan y buscan dejar huella.

¿Es la hora y el momento?

Y quizás sea la hora de volver a confiar y quizás sea la hora de lavar esta cara sucia. Y quizás mañana no recordemos nada Y quizás mañana ocurra así porque no queramos hacerlo. Y...tal vez hoy me sienta sorprendida, con pocas palabras en la boca, aturdida y abrumada por el efecto que crean las palabras con eco. Pero hoy no tengo miedo, al menos no el de siempre. Pero hoy salto y sonrío, escribo y escribo, duermo poco y hablo sin estribos. Y hoy no me importa que esto ocurra, y hoy es hoy. Es el mejor momento para dar gracias y no salir corriendo, para no disimular ni usar careta. Es el momento de, quizás, encontrarse en esa calma insospechada, por sorpresa y con arco, pero sin escudo ni freno. ¿Es verdad? ¿Es cierto? Preguntan los dedos y temblores, preguntamos yo y mi desconcierto. Y... de repente recuerdo cuantísimo tiempo llevaba sin pedir el deseo. Que todo salga bien.