¿De qué tienes miedo?
¿Por qué tenemos miedo?
¿Por qué miramos de reojo?
¿Por qué nos escondemos?
¿De qué te asustas?
¿De qué tenés entre tanto desconcierto?
Las voces están,
aunque últimamente callan.
Las voces no se van,
pero su mensaje en cada susurro cambia.
¿De qué tienes miedo?
¿De ser feliz?
¿De no intentarlo?
Con cal y arena, una voz quiebra
y empieza a susurrar muy, muy alto.
Con cal y arena, las miradas confían,
las voces callan, los dedos tiemblan.
Con cal y arena, un café entre las manos
y pupilas dilatadas,
hay pequeños caminos en los que
los pies pisan y buscan dejar huella.
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