FELICIDADES
Hoy me he acordado de ella. Es su cumpleaños, ¿cómo he sido capaz de olvidarlo? Distancia lo llaman. Ella era mi mejor amiga, desde siempre, o eso quiero recordar. Ella guardaba mis secretos, me ayudaba en lo que podía con mis problemas, aunque eran problemas tan sencillos como querer un nuevo juguete. Yo también la ayudaba, eso pienso, eso espero. Nuestra relación empezó desde muy pequeñas, desde primero de curso si no me equivoco, aunque la conozco desde los tres.
Me culpo, me culpo de haber olvidado su cumpleaños, de no haber seguido llamándola y quedando como prometimos, me culpo de ser tan poco constante en este tipo de cosas. Pero basta de disculpas, ya ha pasado mucho tiempo, y en vez de lamentarme debería volver a hablar con ella y decirla lo mucho que la echo de menos, a ella y a sus tonterías, nuestras tonterías. A ella y su forma de hacerme luchar, nuestra competición en la nota de los exámenes era de lo más motivante y un tanto extraña quizás, ya que a veces una sola décima de diferencia me provocaba una sensación de envidia, envidia sana. Quizás de eso me doy cuenta ahora, de que mi situación no es sana. Me autodestruyo sin ayuda, tan solo necesito alguien cerca que me muestre cariño y...ZAS.
Hablo (o más bien escribo) demasiado en este tipo de casos, mis palabras son torpes y poco coherentes en muchos de los casos, pero lo que intento decir me sale de los dedos, sin pensarlo, no necesito pensar para decir esto. No leerás esto, lo se, ni siquiera sabrás que esto va dirigido a ti, aun así pongo esperanza en que lo encontrarás. Lo llaman destino, supongo.
Te pido perdón por haberme alejado de ti, y te deseo un feliz cumpleaños cerca de los que ahora si que están en la suerte de tenerte cerca.
Vuela, lo mereces.

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