Echar de menos es querer más.

¡Hola lectores!

Tras "la vuelta al cole", todos echamos de menos las vacaciones. Sin embargo, tras haber empezado el curso, durante el verano algunos de nosotros también echamos de menos otras cosas. No me refiero a querer volver a estudiar y coger apuntes, no me refiero a echar de menos el madrugar, sino a la familia. El verano es la época idónea en la que cantidad de jóvenes deciden ir al extranjero para aprender o perfeccionar un idioma, ya sea trabajando o asistiendo a clases. La experiencia de salir durante uno o dos meses a otro lugar es una experiencia muy recomendable para todo el mundo, ya que permite una independencia temporal y control de otra lengua muy útiles para el futuro, aunque en cantidad de ocasiones se extrañen los pequeños detalles que solo se pueden disfrutar en nuestra región, en nuestra casa. 

Sin embargo, no solo la persona que decide viajar añora cosas. También los que se quedan, nosotros, la familia, añoramos cantidad detalles. En mi caso, debido a la pésima organización del servicio de correos la cual ha impedido que una persona muy especial reciba una carta y un paquete, por lo que esta vez quiero comentaros lo que supone para mí echar  de menos el tener alguien en quien confiar y con el que pasar buenos ratos dentro de mi propia casa, e incluso a veces el tener a alguien con el que discutir.

Hace más de dos meses que mi hermano, al que llamamos Kike, decidió viajar a un pueblo cerca de la capital inglesa en el que había conseguido un puesto de trabajo. Desde entonces la experiencia ha sido muy dura para ambos (aunque seguro que mucho más para él), aunque sé y espero que también haya disfrutado de cada buen momento. Por otro lado dicha experiencia ha sido útil ,ya que una se da cuenta de lo mucho que se puede querer a alguien, y de la mucha tristeza que se puede sentir al no tenerla cerca para poder decirle todas las cosas que se merece (solo buenas por supuesto).

¿Qué quiero dar a entender con estas líneas? Que echar de menos es querer más. Es decir, que cuanto más añoras a alguien, más le demuestras lo mucho que te importa, lo mucho que le admiras...Porque Kike, aunque esta entrada vaya dirigida a cualquiera que pueda leerla, en especial es para ti. Para que seas consciente de todo lo que no he podido y he querido decirte estos días, ya que entiendo que has estado muy muy muy ocupado con esos turnos tan sumamente largos y agotadores, para que sepas que cada día que pasa más me apetece que llegue ese 27 de Septiembre para volver a verte, y para que sepas que, ante todo, te quiero.

¡Gracias por vuestro tiempo!

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