"¡Chin, chin!"

No sabemos lo que nos depara el futuro. Creemos que sabemos lo que pasará mañana, sin tener en cuenta que todo puede cambiar en cuestión de segundos. Una mirada, un roce, un enfado, una traición, un accidente, un bonito detalle, unas palabras sinceras. Cualquier cosa puede hacer cambiar nuestro punto de vista hacia algo, ya sea para bien o para mal, aunque tengamos las ideas muy claras, pues siempre pueden fallar los cimientos de nuestro edificio. A lo largo de estos tres meses que han transcurrido de 2015 mi vida no ha tenido grandes cambios, pero sí me he enfrentado a importantes retos y experiencias que han cambiado mi forma de entender ciertas cosas.

Todo empezó entre el final del año pasado y el principio de este: la clase de francés por un momento se convirtió en un pequeño cúmulo de aportaciones de ideas y divagaciones de todo tipo, divagaciones con mucho sentido. La semana anterior a las vacaciones de semana santa se celebraría en mi colegio como cada año la semana de las lenguas, en la que prácticamente todos los cursos realizan vídeos, discursos y todo tipo de actos en inglés. ¿Pero qué ocurría con el otro idioma que se imparte en mi centro? ¿A nadie se le había ocurrido hacer algo, aunque fuera pronunciar unas pocas palabras en la otra lengua?

Nuestro profesor de francés, llamado Julian, tuvo la gran idea de que los alumnos de 2º de bachillerato participáramos en la semana de las lenguas, con la idea de que escribiéramos y representáramos una obra de teatro. La clase en la que comenzamos a aportar nuestras ideas dio sus frutos, y finalmente decidimos que haríamos nuestra propia versión del clásico "Cenicienta". Al ser representada para niños de primaria (aunque al final nuestro público fue de Eduación Secundaria), el conocer el argumento de la historia facilitaría la comprensión al público. La obra, apenas representada hace una semana, fue todo un éxito. Aunque nos costó avanzar y dar forma a la representación, desde que comenzamos los ensayos en el lugar en el que actuaríamos de forma definitiva los nervios, la expectación, el entusiasmo y las ganas iban aumentando en cada minuto que repetíamos una escena, así como la calidad de lo que ofrecíamos se superó con creces al añadir ciertas modificaciones.

En mi opinión ha sido una experiencia de lo más emocionante. La obra tan solo duraba 8 minutos, y los diálogos no eran excesivamente largos. Sin embargo, el hecho de habernos enfrentado a un gran público (100 personas al menos), de haber sido capaces de dominar con soltura una lengua que no es la más codiciada hoy en día, el hecho de haber podido realizar algo que ha salido de nosotros mismos y de nuestro afán por diseñar algo nuevo, y el hecho de haber podido hacer algo que tanto me gusta como es actuar en un año tan crítico y estresante como es este curso, ha supuesto para mi todo un triunfo y reto, personal y grupal.

Por tanto mi forma de ver el francés ha cambiado. He pasado en unos meses de pensar que apenas sabía nada del idioma a saber defenderme de forma bastante decente con él. Todo ello gracias a un magnífico profesor que ha conseguido motivar a un pequeño grupo de alumnos en medio de un curso en el que muchos otros profesores y personas en general tan solo han sabido causar nervios, preocupación o simplemente que no han sabido sacar lo mejor de nosotros. El hecho de cambiar la forma de dar clase (y no de forma radical pues al fin y al cabo clases de gramática y vocabulario se han dado) puede suponer un giro de 360º en la visión de un alumno acerca de una asignatura.

Esto puede aplicarse a cualquier otro ámbito. Nunca sabes cuando vas a encontrar un nuevo hobbie, un nuevo amigo, tu pareja. Aunque no sepamos qué depara el futuro, no debemos tenerle miedo ni tener la mente cerrada. Nunca sabemos cuando nos cambiará la vida, y nunca sabremos cuando dejaremos de vivirla, por lo que aprovechemos las oportunidades que esta nos brinda.


Yo brindo por todas aquellas personas que dieron ese primer paso, a la persona que decidió coger esa nueva calle para llegar a casa, por las personas que confían en mi, por los que siempre tienen la puerta abierta a los demás y a las nuevas ideas, que no es tarea fácil.

A vuestra salud. Gracias por vuestro tiempo.


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