Sentimientos cruzados y frustrados.
Es irónico que una vez que nos sentimos vivos y conformes con lo que hacemos, nos lo quiten. Una simple lesión de pie no me permite bailar, pero el problema de eso va mucho más allá. Hacer deporte me relaja, me desconecta de todo agobio, gran defecto en mí por la rapidez con la que lo muestro, me hace sentir bien, en pocas palabras. Y resulta que ahora no puedo bailar, y no sé muy bien cuándo podré volver a hacerlo, pero debo parar por mi bien. El problema viene cuando la época de exámenes ha llegado y las vacaciones están a la vuelta de la esquina, en las cuales tendrá más tiempo para hacer el tipo de cosas de las que desgraciadamente me está privando mi propio cuerpo. Siento incluso cierta tensión, ya sea por el estrés acumulado, ya sea por el periodo de estudio en el que me hallo, ya sea porque soy una persona muy variante. Estas dos últimas semanas son de esas en las que no me encuentro organizada y con el día un poco estructurado, las que parecen un breve tiempo de transición...