Sentimientos cruzados y frustrados.
Es irónico que una vez que nos sentimos vivos y conformes con lo que hacemos, nos lo quiten. Una simple lesión de pie no me permite bailar, pero el problema de eso va mucho más allá. Hacer deporte me relaja, me desconecta de todo agobio, gran defecto en mí por la rapidez con la que lo muestro, me hace sentir bien, en pocas palabras.
Y resulta que ahora no puedo bailar, y no sé muy bien cuándo podré volver a hacerlo, pero debo parar por mi bien. El problema viene cuando la época de exámenes ha llegado y las vacaciones están a la vuelta de la esquina, en las cuales tendrá más tiempo para hacer el tipo de cosas de las que desgraciadamente me está privando mi propio cuerpo. Siento incluso cierta tensión, ya sea por el estrés acumulado, ya sea por el periodo de estudio en el que me hallo, ya sea porque soy una persona muy variante. Estas dos últimas semanas son de esas en las que no me encuentro organizada y con el día un poco estructurado, las que parecen un breve tiempo de transición hacia otra etapa que no parece llegar nunca. Y mi cabeza necesita desconectar, y no sabe cómo. Quizás por eso en dos días he vuelto a escribir por aquí, pues si no puedo despejarme con una actividad, siempre puedo hacerlo con otra.
Blanco o negro, ese es mi problema. Si hago deporte me siento bien, como de manera equilibrada y me siento bien conmigo misma. Si no lo hago, me invade un miedo atroz, que no me gusta, de perder todo lo que he conseguido en estos meses a todo nivel y lo más importante, a nivel mental, a sentir cierto equilibrio en mi día a día. Es aquí dónde empiezo a sentirme sedentaria, más perezosa, menos activa. engo menos ganas de hacer cosas y mi humor a pesar de ser cambiante, sobretodo es un mal humor.
El apuntarme a baile m enseñó a encontrar el equilibrio de una manera, y creo que esta lesión es el momento de encontrarlo desde lo mental y no lo físico. Supone todo un reto para mi y todas mis intenciones hasta ahora han sido en cierto modo fallidas o demasiado breves. En cambio, desde esta mañana estoy cumpliendo mis objetivos de pensar en positivo y similares (creedme, no me resulta fácil) o al menos de tomarme las cosas con más calma. Todo está unido. Si me tomo las cosas con más calma me sentiré mejor y con las fuerzas suficientes para cumplir mis objetivos. No me gusta llamarlo paciencia, aunque en cierto modo lo sea. Si me tomo las cosas con más calma, es muy posible que ni siquiera sea consciente del tiempo que tenga que pasar para que me recupere, y antes de lo esperado ya esté de vuelta. Si me tomo las cosas con más calma voy a conseguir todo lo que me proponga, y todo empieza pro tener iniciativa, que no es poco.
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