Es mucho tiempo, es mucho silencio.
¡Hola lectores!
Es mucho tiempo, mucho silencio en este pequeño pulmón que me dejaba respirar entre unos momentos y otros. Pero no hablemos de agobios sino de los momentos que he disfrutado con locura a pesar de dichos agobios. Es mucho tiempo sin pararme a pensar que estaba dejando de lado algo que me gustaba y empezaba (o empieza) a definirme. Ha sido un año de grandes, enormes cambios. La universidad ya está aquí, allí, en todos los lugares por los que me muevo. A punto de finalizar el primer curso, puedo decir con total seguridad que estoy haciendo lo que me gusta. Si en su momento sabía que escoger Periodismo traería consigo pensamientos de pocas salidas laborales al igual que muchos comentarios de "lo fácil" que es la carrera, puedo decir con total seguridad que para mí ha sido todo un reto este año, pero sobretodo puedo decir que no me arrepiento de absolutamente nada, que ahora sé que esto es algo diferente,
No es difícil recordar mi cara al entrar el primer día a lo que ha sido mi clase estos meses. Ciento cinco personas, siendo yo la número 100 de la lista. Las dimensiones de las clases, los horarios, la nueva relación amor-odio hacia el transporte público, mis nuevas amistades, mi nueva cafetería, los preestrenos de los miércoles en salón de actos, las prácticas de un profesor que a pesar de sus malas formas nos abrió los ojos.
Este año no he dejado de escribir, es algo que no podría permitirme. Mi tiempo lo he dedicado a escribir tareas que nos mandaban, tareas periodísticas de verdad, textos de creativos, de todo un poco. Por ello este verano es muy probable que recicle alguno de ellos y los publique por aquí para que podáis verlos. Es muy reconfortante ver que sin darse uno cuenta ha comenzado y acabado el principio de una nueva etapa que no ha dejado sin sorpresas a nadie.
No me siento más madura, no me siento más mayor. Me siento diferente, siento que mi lugar ya no está en ese colegio donde disfruté de segundo de bachillerato al lado de mis compañeras de Humanidades. Tampoco sé si mi facultad, ese edificio que acaba envolviéndote en una especie de dependencia por lo desordenado e incluso en cierto modo "feo" seguirá haciéndome sentir así los próximos meses. O por lo menos dependencia hacia lo diferente, pues hasta la asignación de pisos está equivocada.
Solo sé que, como digo, los cambios que he sufrido estos meses, que además de ir asociados a los estudios también van relacionados a las amistades y el conocer un nuevo deporte me han hecho ver lo que merece la pena y lo que no, lo que necesito y lo que no.
Y si algo he aprendido en una noche de agobio antes de un importante examen es que no puedo alejarme de lo que se cuela por mis dedos "sin querer". He aprendido que por mucho que pase el tiempo la escritura me va a acompañar vaya a donde vaya, pase el tiempo que pase. ¿Y qué mejor forma de hablar de ella que usándola?
Es mucho tiempo, mucho tiempo de silencio aquí, pero no en una cabeza que solo está tratando de hacerse un hueco donde nos ha tocado vivir,
Prometo no abandonaros, almenos tanto. Gracias por vuestro tiempo.
Atentamente: una amante del gazpacho.
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