Biblioteca y manos frías

Y esa mañana la cabeza...
giraba.
Vueltas y vueltas,
pero siempre observaba.
Su boca gritar quería ,
sus manos ser alzadas.
Querían apretar sus dientes,
bajo mejillas rosas y orejas calientes.
Era euforia,
aunque no sabía de qué.
Lo que no había era hueco
para la rabia.
Hoy no.
Es el día a día,
es y era la certeza disfrazada.
Es emoción.
Son ganas.

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