Undécimo mandamiento

Calma,  sosiego,  paciencia.
No busques lo primero que venga,
ni muestres al primer visitante
que ronde la cabeza.

Trabaja,  respeta,  piensa.
No eres mejor que los demás,
eres una entre muchas piedras.

Sin embargo, tampoco te menosprecies.
No te arropes con la sábana del miedo,
no dobles la ropa con que se viste la costumbre.

Entenderás, mi pequeño,
que te queda camino
y que muchas veces serás alguien triste.

El esfuerzo valdrá
de mucho más que de felicidad cubrirse.

Valdrá más que obtener
un simple lingote
de avaricia, egoísmo y almizcle.

Valdrá la pena, si cumples con tu tarea.

El respeto será tu nuevo ejercicio, tu mirada.
El respeto será el undécimo mandamiento.

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