Tras no salir de casa

Palabras de alguien que perdió el apetito.

Ya no sé a qué aferrarme,
todo me da vértigo
y solamente siento
náuseas en mis pensamientos
y nudos en mi pelo .

Estuve tanto tiempo alejado de ella
que no recordaba la sensación
de hastío, veneno, tristeza, y frío.

Busco algo que no sean versos
y sin embargo aquí llegan,
a modo de salvavidas, de última cerilla
o quizás de collar de perlas.

¿Por qué has venido y siempre te marchas?
¿Por qué no te quedas a mi lado?

Me has hecho recordar lo que a veces significa estar solo,
me has anulado 
durante unas interminables horas.

La sensación alegre del alcohol 
es lo que odio. 
Después llega el siguiente día 
y en ese día nunca hay nadie,
absolutamente nadie.

Es un consuelo a corto plazo 
pero yo no quiero compañía
en la madrugada ni en la cama,
yo te quiero aquí a mi lado
sin miedo y con ganas.

No te quiero porque no quieres,
lo fácil se nos escapa de las manos 
y todo aparece
desdibujado 
en mi burbuja de amnesia
y mi aliento de cerveza.

Tu cara y mi cara se han rozado
y como siempre huyes atemorizado.

Parece ser que mi amor son los imposibles que me anulan
y la sensación de impotencia
que llega a modo de burla.

Se me erizan los poros
y no lo provocan los pocos grados.

Eres tú y tu manera de huir.

Lo desagradable es sentirse igual que
quien te hace daño.

Miserable, falso, vacío de sentimientos 
y lleno de engaño.

Yo sé que no me das igual
pero igual me daría si fueses otro.
El hecho es ese, y yo no me tomo en serio.

Solamente quiero paz en la cabeza 
y salir del escombro de piedras.

Me duele y no sé el qué.
Me duele la nada y 
de mis luceros apagados
no brotan lágrimas.

Me duele la nada y el vacío,
me duele la gota que no llena el vaso 
y me duele el frío.

El calor me daña y el agua no me sacia.
Quiero besos o no quiero nada 
porque no sé lo que siento
y a veces querer se me hace grande 
y otras me hace falta.

La paz conmigo la encuentro en otros 
porque yo no me arreglo,
porque otros tienen herramientas
que yo desconozco.

El invierno duele más de lo que recordaba.
Hace mucho que los pies se refugian en otra casa,  cama y frías  sábanas. 

Desde entonces no comprendo el porqué de muchas cosas
ni sé cómo encontrar respuestas.
Nunca había escrito versos tan largos
ni sé por qué lo hago.

La verdad es que pocos (ninguno)
os habéis quedado a mi lado.

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