Vendavales
Que lo bonito se va y que todo se diluye, nada se dice ni se piensa, nada ocurre. El nervio de unos dedos apagados, de yemas que chocan entre bombillas fundidas, de calor, escondites y salidas. En momentos difíciles, a modo inesperado y sin saberlo, sin querer pensar, y caminar sin vértigo. Vendavales con pequeñas dosis de dulce y medicina, con los que Calma se acomoda pues ha vuelto de nuevo.