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Mostrando entradas de mayo, 2018

Vendavales

Que lo bonito se va y que todo se diluye, nada se dice ni se piensa, nada ocurre. El nervio de unos dedos apagados, de yemas que chocan entre bombillas fundidas, de calor, escondites y salidas. En momentos difíciles, a modo inesperado y sin saberlo, sin querer pensar, y caminar sin vértigo. Vendavales con pequeñas dosis de dulce y medicina, con los que Calma se acomoda pues ha vuelto de nuevo.

Miedos muy humanos

Ese día se rompió la pequeña  barrera y por primera vez te vi como humano. Ese día fue especial, mi memoria lo sabe, ese día pudo verse miedo y abrazos como en el más común de los mortales. Meses que surcan el mar sin vela. Llegará de nuevo el barco y quizás vueles, o no te muevas. Miedo como el que llega, miedo de no ser capaz y tinte de ansiedad. Miedo a querer y no saber cómo, a quedarse atrás y no frenar, a caer,  a todo.

Ansiedad

Nos dijeron que sería medianamente bonito y medianamente sencillo, nos mintieron como a esclavos como a ciegos como a perros. La vida duele y duele mucho, la soledad arranca lágrimas y nudos en el pecho se deshacen, el esfuerzo merece la pena pero quema y abrasa caricias. Hasta la última gota de sangre se vierte, derrama y empapa las avenidas de esta calle que no es más que una persona, un loco sin salida. La calma viene y va como espejismo y oasis, la calma no es amiga ni enemigo es el vecino que trae pan cada cierto y quizás mucho tiempo. Los dedos son los látigos de la ansiedad, los ojos el mar de muchos barcos que se hunden, llamémoslos pupilas. La paciencia ni siquiera es sombra ni espejismo, es mito y cuento de quienes creen en lo más sagrado.