Vendavales
Que lo bonito se va
y que todo se diluye,
nada se dice ni se piensa,
nada ocurre.
El nervio de unos dedos apagados,
de yemas que chocan
entre bombillas fundidas,
de calor, escondites y salidas.
En momentos difíciles,
a modo inesperado y sin saberlo,
sin querer pensar,
y caminar sin vértigo.
Vendavales con pequeñas dosis
de dulce y medicina,
con los que Calma se acomoda
pues ha vuelto de nuevo.
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