Ansiedad
Nos dijeron que sería medianamente bonito
y medianamente sencillo,
nos mintieron como a esclavos
como a ciegos
como a perros.
La vida duele y duele mucho,
la soledad arranca lágrimas
y nudos en el pecho se deshacen,
el esfuerzo merece la pena
pero quema y abrasa caricias.
Hasta la última gota de sangre
se vierte, derrama y empapa
las avenidas de esta calle
que no es más que una persona,
un loco sin salida.
La calma viene y va como espejismo y oasis,
la calma no es amiga ni enemigo
es el vecino que trae pan
cada cierto y quizás mucho tiempo.
Los dedos son los látigos de la ansiedad,
los ojos el mar de muchos barcos que se hunden,
llamémoslos pupilas.
La paciencia ni siquiera es sombra ni espejismo,
es mito y cuento de quienes creen en lo más sagrado.
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