Sin resaca y sin ganas.

Busca.
Busca a quien te quiere,
quien te cuida y quien te salva.

¿Y si no somos nada
por qué nos empeñamos?

Y si no hay nada
y con la nada nos acostamos,
¿por qué se vuelve un todo
y nos escupe en la cara?

La verdad nos hace débiles
tanto como nos sana,
la verdad es para todos y para nadie.

Es el timbre de la puerta
(el que nunca tocas,
aunque siempre entras).

Las líneas se borran y desdibujan
y yo no las recuerdo,
pero quieren salir
y nacen por todas partes.

Y sentadas estamos ella y yo,
la multitud de ocasiones que te busco
y todas las que no (te encuentro).

Sentadas ella y yo,
sentadas con nadie y nada,
sentadas en la barra.

Duele.

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