Valientes con miedo
Sentir da miedo
porque nos hace valientes,
pero también nos hace daño.
Quitarse las corazas tiene
el beneficio de ver más claro
para contar con más enfoques.
Deshacerse de la inseguridad
nos permite ir sin cinturón,
pero conlleva la duda.
Sentirse supone mirarse dentro
y saber que puede atravesarnos
la flecha de cupido o la del odio.
Y ser valiente no es sinónimo
de mucho orgullo, sino acariciar
una barbilla y, con certeza,
besar en los labios.
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