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A buen puerto

Otra dosis de insomnio nocturno con sabor a rima. Disfrutadla tanto como yo creándola. "¿Qué es lo que quieres? Todo va y viene, todo viene y va. Como barco a la deriva  en aguas de postal, aguas grises e inmóviles,  que se agitan sin cesar. Todo, ¿o nada? Pero la nada a veces todo es, pero el todo a veces es vacío y al revés. Eso que viene, eso que va. Eso que no se entiende. Eso que tienes , mente. Nada es nada porque nada hay, nada es nada si quieres pero... ay. Y es que a veces una nada llega  y no trae nada,  pero cambia todo."

Villa d'Este

Hay veces en las que uno siente  que necesita escribir, y estos versos fueron una de ellas. Con todo mi cariño espero que os abracen del mismo modo que yo los recibí. Gracias por vuestro tiempo. "Aquí me hallo, sentado. Aquí, en el jardín de tus pupilas. Aquí donde no sopla el viento,  hasta que llegas. Llegas, ¿para quedarte? Como un espejismo de la noche al día al que miro, que me mira. El jardín es frondoso, ramas agitadas. La butaca se siente vieja,  vieja y desatada. Dices algo, dices nada. Tú, jardín oscuro, jardín del alba. Rodeas la casa con astucia, la dejas ver el sol y el horizonte, la descubres un pequeño camino, camino sin nombre y libre de pisadas. ¿Por qué vienes? ¿Por qué te has ido? Clavel, rosa. Ondas que vienen, espinas punzosas." Gracias por vuestro tiempo.

Mírame.

Mírame y di lo que sientes. Mírame fijamente, mirame de tal forma que me hunda en tus ojos,  tu mirada, tu aliento y el descaro de querer comer tu pecho. Mírame como si no hubiera mañana. Y es cierto, no hay mañana si noche y día son contigo. No  hay horas, minutos y segundos a tu lado, solo hay eternidad. Eternidad en esos ojos, esos ojos que me atrapan en una red de color caramelo, color almendra, color de amor eterno a tus palabras. Mírame y grita. Grita a estos fantasmas que me nublan, que me encierran. Grítales que no, que no hay nada más puro y sincero que el sentimiento nuestro, que sobrevive alrededor de los fracasos dentro del cenicero. Mírame, agarra fuertemente como sabes mi pecho y, ante todo no dejes que me caiga, pues eres el pilar y cimiento, eres la base que quita o mantiene mis lamentos.

Sentimientos cruzados y frustrados.

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Es irónico que una vez que nos sentimos vivos y conformes con lo que hacemos, nos lo quiten. Una simple lesión de pie no me permite bailar, pero el problema de eso va mucho más allá. Hacer deporte me relaja, me desconecta de todo agobio, gran defecto en mí por la rapidez con la que lo muestro, me hace sentir bien, en pocas palabras. Y resulta que ahora no puedo bailar, y no sé muy bien cuándo podré volver a hacerlo, pero debo parar por mi bien. El problema viene cuando la época de exámenes ha llegado y las vacaciones están a la vuelta de la esquina, en las cuales tendrá más tiempo para hacer el tipo de cosas de las que desgraciadamente me está privando mi propio cuerpo. Siento incluso cierta tensión, ya sea por el estrés acumulado, ya sea por el periodo de estudio en el que me hallo, ya sea porque soy una persona muy variante. Estas dos últimas semanas son de esas en las que no me encuentro organizada y con el día un poco estructurado, las que parecen un breve tiempo de transición...

Es mucho tiempo, es mucho silencio.

¡Hola lectores!  Es mucho tiempo, mucho silencio en este pequeño pulmón que me dejaba respirar entre unos momentos y otros. Pero no hablemos de agobios sino de los momentos que he disfrutado con locura a pesar de dichos agobios. Es mucho tiempo sin pararme a pensar que estaba dejando de lado algo que me gustaba y empezaba (o empieza) a definirme. Ha sido un año de grandes, enormes cambios. La universidad ya está aquí, allí, en todos los lugares por los que me muevo. A punto de finalizar el primer curso, puedo decir con total seguridad que estoy haciendo lo que me gusta. Si en su momento sabía que escoger Periodismo traería consigo pensamientos de pocas salidas laborales al igual que muchos comentarios de "lo fácil" que es la carrera, puedo decir con total seguridad que para mí ha sido todo un reto este año, pero sobretodo puedo decir que no me arrepiento de absolutamente nada, que ahora sé que esto es algo diferente, No es difícil recordar mi cara al entrar el primer...
Amores imposibles. ...Y no hay amor más imposible que el de una sombra. Sonreía. Era bonita, sencillita, buscaba setas y siluetas. Me encontró, sabía que seguía sus pasos. El soso paisaje de Cáceres era especial con ella en él. No supe su nombre hasta esa noche estrellada, noche de Febrero. Ella frena en seco, y susurra:“Soy Sara, ¿tú cómo te llamas?” “Soy Saúl, soy tu sombra cada día, y quien vela por ti cada noche.” Sí, era cierto, era su sombra. Su espía, siempre tras ella. Ser sombra no era fácil, menos fácil era saber que nunca podría besarla. Ser sombra suponía ser un ángel de la guarda, velar por Sara. Dulce Sara, tan bella y honrada. Enamoras sin saberlo a tu propia sombra y a las almas. Su belleza no es visible para muchos, Sara no es alta ni delgada. No es niña bien, ni es niña alocada. Sara es un ángel, un ángel sin alas Gracias por vuestro tiempo.