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Grito al cielo

Palabras de quien vive para pronunciarlas El amor se siente y se vive, se transforma, y con él se experimenta y se besa . El amor tiene muchas caras pero ninguna de odio, ninguna con golpes, y no lleva máscara. El amor (dicen) es gozar, es un grito al cielo de placer pero no de miedo. El amor es muchas cosas que no conocemos, es un cuerpo que tiembla de emoción, no de frío ni de pánico. El amor se nutre de miles de aspectos, y sobre todo de un mandamiento: ni una menos.

¿Lo probé?

"Que sin ti no me reconozco y solo en ti me recompongo." Estas palabras se las dediqué a un género tan sutil, tan bonito, tan efímero como es el de los versos. Hoy, te las dedico a ti. Eres la persona que menos y más me ha dado en estos años. Eres la persona que me mostró la realidad de las cosas, la que golpeó con la verdad disfrazada en mis ojos, mis manos, mis ganas. "Quien lo probó, lo sabe."  Sé que tú no, pues dudo que tengas la capacidad de sentir. Eres, probablemente, un recuerdo teñido de una visión poco certera, un recuerdo que se pasea burlón y tétrico constantemente, como un fantasma. Eres el síntoma de la enfermedad llamada vaivén, melancolía, rabia. Eres un estúpido, un mentiroso, y un actor revelación de los grandes. Lector, ¿sabes lo mucho que se puede odiar a alguien? ¿Y sabes lo mucho que se puede querer a la vez a esa misma persona? Es un sentimiento que te araña el vientre, te ciega la vista y te vuelve kamikaze. Es un sen...

Sin resaca y sin ganas.

Busca. Busca a quien te quiere, quien te cuida y quien te salva. ¿Y si no somos nada por qué nos empeñamos? Y si no hay nada y con la nada nos acostamos, ¿por qué se vuelve un todo y nos escupe en la cara? La verdad nos hace débiles tanto como nos sana, la verdad es para todos y para nadie. Es el timbre de la puerta (el que nunca tocas, aunque siempre entras). Las líneas se borran y desdibujan y yo no las recuerdo, pero quieren salir y nacen por todas partes. Y sentadas estamos ella y yo, la multitud de ocasiones que te busco y todas las que no (te encuentro). Sentadas ella y yo, sentadas con nadie y nada, sentadas en la barra. Duele.

Te hablo, aunque calle

Palabras de quien decidió ser prudente . El frío siempre vuelve, al igual que el ajetreo y rutina, al igual que un día a día feliz, al igual que el vacío en otro. No te hablo del invierno más profundo, sino de la brisa fresca cuando cojo el autobús temprano, las gotas de lluvia que calan al salir del metro, a los pasos estremecidos para no perderlo. Te hablo de la vida con sabor, a veces dulce como un beso, otras amarga como un café o las benditas cervezas. Te hablo de un frío que de tanto frotar, quema. Te hablo de un frío que enrojece la piel, pero a su vez serena. Te hablo de noches sin dormir, pues mis pupilas quieren seguir mirando a quien las acompaña, y nuestro nudo de cuerpos sigue vibrante, enérgico, sudoroso y hambriento. Te hablo de sonrisas provocadas con gestos, de gestos traducidos en conversación sin rumbo y sin importar el tiempo. Te hablo de mañanas y duchas con temblor ...

Pequeños pasos

Palabras de quien aprendió algo muy valioso . El reto fue complicado y en cierto modo demoledor, fuente profunda de agotamiento. No hubo cansancio vestido de sudor, y por casualidad fortuita tampoco hubo lágrimas. No hubo palabras dañinas, ni miradas desafiantes. Hubo, una lucha interna, un descubrimiento y la bienvenida de ideas nuevas, claras y reveladoras. En la batalla contra uno mismo, por primera vez en años, diste un pequeño paso hacia adelante, y sobre todo un ínfimo pe ro esencial cambio. Con heridas en el alma y un corazón desenfrenado y confuso, todo pareció un poco más fácil, y todo quedó reducido a un paso que a su vez era tan pequeño como absolutamente firme. Ese paso, sin embargo, fue lo más importante.

¿Y ahora qué?

Palabras de quien nunca las pronunciaba . El tiempo se ha detenido y no sabe por dónde seguir. Tiempo ha dicho "frena y piensa", Tiempo quiere marcha lenta y ritmo suave. Busco los adjetivos más adecuados y busco y busco... ya puedo acariciarlos. Arañan las entrañas, y este pecho helado. Rima quiere unirse a los versos y Rima se aposenta en la penumbra, en esta calle y en la diana de los dardos. Y te pregunto, querida, ¿tú qué quieres? Y te suspiro cada noche, y te añoro en cada despedida, y tus ojos se preguntan cómo lamer las heridas. ¿Y ahora qué, pequeña? ¿Tiempo seguirá caminando? ¿Rima tropezará como en antaño? ¿Todo será ordenado y no habrá lugar para el engaño? Tiempo, Rima, Beso y Duda. ¿Y ahora qué?

¿De qué tienes miedo?

¿Por qué tenemos miedo? ¿Por qué miramos de reojo? ¿Por qué nos escondemos? ¿De qué te asustas? ¿De qué tenés entre tanto desconcierto? Las voces están, aunque últimamente callan. Las voces no se van, pero su mensaje en cada susurro cambia. ¿De qué tienes miedo? ¿De ser feliz? ¿De no intentarlo? Con cal y arena, una voz quiebra y empieza a susurrar muy, muy alto. Con cal y arena, las miradas confían, las voces callan, los dedos tiemblan. Con cal y arena, un café entre las manos y pupilas dilatadas, hay pequeños caminos en los que los pies pisan y buscan dejar huella.

¿Es la hora y el momento?

Y quizás sea la hora de volver a confiar y quizás sea la hora de lavar esta cara sucia. Y quizás mañana no recordemos nada Y quizás mañana ocurra así porque no queramos hacerlo. Y...tal vez hoy me sienta sorprendida, con pocas palabras en la boca, aturdida y abrumada por el efecto que crean las palabras con eco. Pero hoy no tengo miedo, al menos no el de siempre. Pero hoy salto y sonrío, escribo y escribo, duermo poco y hablo sin estribos. Y hoy no me importa que esto ocurra, y hoy es hoy. Es el mejor momento para dar gracias y no salir corriendo, para no disimular ni usar careta. Es el momento de, quizás, encontrarse en esa calma insospechada, por sorpresa y con arco, pero sin escudo ni freno. ¿Es verdad? ¿Es cierto? Preguntan los dedos y temblores, preguntamos yo y mi desconcierto. Y... de repente recuerdo cuantísimo tiempo llevaba sin pedir el deseo. Que todo salga bien.

¿De qué?

De qué me sirves si llegará el frío y no estarás a mi lado,  ni siquiera cerca. De qué me sirves si no podré llorar ni contigo ni por ti. De qué me sirves, si la herida se abre como un puñal en la espalda porque nunca ha dejado de estar clavada. De qué me sirves,  si tengo frío y no vendrás, no te esperaré, y no nos buscaremos. ¿De qué me sirve escribir siempre sumida en la tristeza? ¿De qué me sirve ofrecer manos desnudas, ojos clavados, y sudor frío en la espalda?

Entre vistas

El simple y significante hecho de hablar sin pensarlo y no con desdén. La manera y no la mirada la curiosidad que no envenena y unas manos con ritmo que acompañan al traspiés. Visitantes en la memoria y un año que llega con promesas, miedo y miel. Entre estos ojos tan solo quedan preguntas sin confesiones y emociones apagadas, alzo la vista y se nubla todo, de nuevo.

Pasos y espejismos

Palabras de alguien satisfecho y calmado Y llegaba como un espejismo que no avisa pero que se asienta y se presiente . La media sonrisa se depositaba como lección aprendida de esta vida perra, este vino inbebible y esta mesa llena de trastos. Ya respira, ya siente. No es euforia sino alivio traducido en cierto optimismo, conformidad y en cierto modo templanza. Con poco hecho mucho ha vuelto a su ser, su lugar y nido. Nunca me fui, quizás sí perdido. Y sin embargo aquí estoy de nuevo, de vuelta, y probablemente de paso.

Vendavales

Que lo bonito se va y que todo se diluye, nada se dice ni se piensa, nada ocurre. El nervio de unos dedos apagados, de yemas que chocan entre bombillas fundidas, de calor, escondites y salidas. En momentos difíciles, a modo inesperado y sin saberlo, sin querer pensar, y caminar sin vértigo. Vendavales con pequeñas dosis de dulce y medicina, con los que Calma se acomoda pues ha vuelto de nuevo.

Miedos muy humanos

Ese día se rompió la pequeña  barrera y por primera vez te vi como humano. Ese día fue especial, mi memoria lo sabe, ese día pudo verse miedo y abrazos como en el más común de los mortales. Meses que surcan el mar sin vela. Llegará de nuevo el barco y quizás vueles, o no te muevas. Miedo como el que llega, miedo de no ser capaz y tinte de ansiedad. Miedo a querer y no saber cómo, a quedarse atrás y no frenar, a caer,  a todo.

Ansiedad

Nos dijeron que sería medianamente bonito y medianamente sencillo, nos mintieron como a esclavos como a ciegos como a perros. La vida duele y duele mucho, la soledad arranca lágrimas y nudos en el pecho se deshacen, el esfuerzo merece la pena pero quema y abrasa caricias. Hasta la última gota de sangre se vierte, derrama y empapa las avenidas de esta calle que no es más que una persona, un loco sin salida. La calma viene y va como espejismo y oasis, la calma no es amiga ni enemigo es el vecino que trae pan cada cierto y quizás mucho tiempo. Los dedos son los látigos de la ansiedad, los ojos el mar de muchos barcos que se hunden, llamémoslos pupilas. La paciencia ni siquiera es sombra ni espejismo, es mito y cuento de quienes creen en lo más sagrado.

Cristales

Has perdido el control y no sabes cómo recuperarlo. La pausa no está, la verdad duele y la autoexigencia se cuela entre las yemas, pero también entre las lágrimas. ¿Dónde estás? El dolor es momentáneo, lo indoloro es inhumano. Es un vidrio y cristal duro pero transparente. Eso le convierte en frágil hasta parecer un suspiro, un labio tímido, titubeante, blando y mudo. Que los días acaben, por favor, todos pasarán . Procuremos que sea con logros en la espalda.

Alguna vez Alguien

Palabras de quien nada supo y todo quiso saber. Alguien habló de felicidad e infelices, Alguien se cruzó en el camino y rozó la mano del muerto. Lloró desconsoladamente y sintió la piel fría, seca y áspera que tienen las promesas, y piel con piel se miraron apenas dos segundos. No hizo falta nada más. Para ambas partes, para todos. Alguna vez a lguien dijo algo sobre ello, pero todos callaron o se hicieron los locos. Alguien, otras veces, quiso tomar partido pero su memoria actuó como freno y madre estricta y no se se atrevió a desobedecer. Nada quedó escrito, y quedó todo por decir.

Pequeños detalles

Pequeñas heridas... cuánto daño hicisteis. Abriendo un pequeño agujero no dejasteis huella  ni hueco para nada. Solamente espacio para el vacío sin mesura y la duda latente y el lenta, como el riachuelo cuando muere, o como reptan las orugas. Un corte rápido, tan doloroso y tan intrépido, tan fugaz como todos esos días que no fueron más que un rey y su paje , un camino sin brújula, una pérdida de tiempo. Y sin embargo, molestas heridas, no cicatrizais . Os quedáis abiertas a la espera de nuevos virus, nuevos labios que engañar. Origen de los malestares, yo me olvidé rápido de usted, pero siempre, para mi desgracia, recordaré  lo que hizo, cómo sucedió, y quién realmente es. ¿Es rabia, duda o pena? Es cansancio acumulado, tinta grisácea y manos que, de nuevo y como siempre, tiemblan.

Lo que sentimos.

Palabras de protagonista en manos de un simple testigo. Fuimos pero no hemos deseado quedarnos. Quien mira no entiende y nosotros tampoco lo hacemos. No sabemos cómo equilibrar , cómo decir adiós , cómo avanzar sin ser aplastados. Queremos lo luminoso e ignorar lo lúgubre, pues no hay cabida para ello en un laberinto como este. Lo que sentimos convive con tu silencio con mis tropiezos y sin las ganas. Lo que sentimos son balas de cariño, y sobredosis de nosotros mismos. En lo que sentimos encontramos un oasis sin agua. En lo que sentimos nos refugiamos, escogemos la cabeza y nunca marchamos.

Hace poco tiempo

Lo mortífero del alma es el vacío. La pesadumbre de unos pies arrastrados con heridas congeladas. Los días nublados se acumulan y los tintes grises acompañan. Traen consigo la temible pérdida y ya nada consuela, y ya nada sirve , y todo zarandea las entrañas.

Señorita cansada sobre fondo gris.

Palabras de alguien que no quiso pronunciarlas El terciopelo de color roca te saluda. El miedo puede a las ganas y el momento en que no ríes es porque el llanto vuelve, es porque todo  te atormenta, acongoja, y asusta. Buscas palabras y lo que ocurre es que surgen pocas, apenas quieres acabarlas. Buscas consuelo y las miradas afilan colmillos, desmigajan tus lluvias y señalan los inviernos ante tus pupilas. Hace tiempo que llegaste y hace tiempo que te persigues. Te buscas sin mapa, sin meta, con nada. Algún día. ¿Por qué así? ¿Por qué de esta manera? Las caricias duelen, las patadas consuelan.

Lo que se dice y lo que no

Palabras de alguien confuso y engañado. Todo lo que dice no lo dice con palabras lo escupen sus pupilas y sus cejas levantadas. Todo lo que dice, el aire lo recuerda pero ninguno en la sala decide marcharse. Ya suenan las alarmas. La cuerda es floja pero ahoga es pan y vino para el mendigo es soga desgastada. Todo lo que dice es niebla humo que las nubes lloronas confunden con la tormenta que ya escampa. Todo lo que no dice es la verdad. Esa que atrapan los alambres , que entre grietas asoma y susurra al conejo: "el zorro es más astuto, batalla perdida. " Y yo,  todo lo que digo no es perdón pero la culpa me invade, la angustia ya viene, las lágrimas brotan y el dolor me acompaña.

Millonario.

Palabras de alguien ambicioso. "No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita." Recitas cada letra de la frase aún sabiendo que en ti no funciona que a ti te suena a farsa que esas palabras te marchitan. Necesitas todo y todo quieres. Todo lo que tengo me hace grande y lo que no lo conseguiré a cualquier precio de cualquier modo. Por supuesto que la riqueza no se encuentra en quien más presume, pues millonario de este lote es quien disfruta en sus labios tu perfume. ¿Quien menos necesita? Yo no te necesito pero de ti quiero todo. Y si por razones que no entiendo esa inmensidad completas, ¿quién soy yo para decir que no quiero nada? ¿Quién soy yo para sentirse rico con manos húmedas y ojos vacíos? Nadie viene porque me alejo, porque ningún ser me visita excepto luces apagadas. Seré millonario cuando llegues, hasta entonces me tengo a mí pero no me quiero tanto, apen...

Forastero.

Palabras de un viejo amigo Hacía mucho. pero de nuevo aquí. Todo igual y al mismo tiempo cada persona, esquina y trazo distintos. Cada mitad con la suya menos la tuya, quizás seas tú el forastero que no se siente cómodo aquí ni en ningún capítulo de estos libros. Todos iguales y tan cambiados, el tiempo habla por los codos y se fue toda la noche y día hasta volver y quedarse mudo. Un nudo en el pecho recorre al forastero quizás  por pena quizás por culpa quizás por angustia y puede que por el hecho de no ser quien era. No le da miedo, no le asusta ni daña ni quema. Lo que le espanta es volver y sentir que está en cualquier sitio pero desde luego no en su casa.

Cuando llegues

Palabras a ti, de quien espero la llegada. No es solamente tenerlo, a quererse hay un trecho un gran camino y muchas cosas que aprender. Hay que querer querer hacerlo y hay que saber tener traspiés. Pero lo más importante es esa chispa esas palabras y esos recuerdos compartidos que son todo aunque todavía no se ven. Hay que saber buscar, querer querer y no conformarse. Hay que tener agallas, miedo a veces y tinte cálido en las palabras. Hay que buscar entre soles y lunas o esperar pero siempre en el mismo sitio. Cuando llegue, sepa usted que aquel lugar es donde le espero encuentro y busco. Cuando llegue, tropezaré con las cuerdas me ataré a los peldaños. Cuando lleguemos será diferente pues dos son suma y nada resta porque dos son cuatro manos tres miradas dos lenguas una almohada blanca suave y tierna. Hay que saber cómo querer o al menos querer aprenderlo. Yo no sé querer o al menos no me acue...

Manos sin guantes

Palabras de alguien que aprende. Si te digo que te quiero por favor  no me creas. Si te digo que te espero corre en busca de otras manos. Si te digo que te echo de menos piensa a cuántos diré lo mismo. Si te digo 'dame un beso' valora si lo merecen mis labios. Cada mañana no me busques, no habrá sábanas robadas ni edredones en el suelo. Cada comida que prepares, solamente debe tener esperando un plato. No es cuestión de yocentrismo pero sí de prioridades. No cuides si no te cuidan... ¿Por qué regalas al frío tus manos sin guantes? No busques superhéroes de capa blanda que revolotean, esos quedarán con sus palabras por el aire. .