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Tras no salir de casa

Palabras de alguien que perdió el apetito . Ya no sé a qué aferrarme, todo me da vértigo y solamente siento náuseas en mis pensamientos y nudos en mi pelo . Estuve tanto tiempo alejado de ella que no recordaba la sensación de hastío, veneno, tristeza, y frío. Busco algo que no sean versos y sin embargo aquí llegan, a modo de salvavidas, de última cerilla o quizás de collar de perlas. ¿Por qué has venido y siempre te marchas? ¿Por qué no te quedas a mi lado? Me has hecho recordar lo que a veces significa estar solo, me has anulado  durante unas interminables horas. La sensación alegre del alcohol  es lo que odio.  Después llega el siguiente día  y en ese día nunca hay nadie, absolutamente nadie. Es un consuelo a corto plazo  pero yo no quiero compañía en la madrugada ni en la cama, yo te quiero aquí a mi lado sin miedo y con ganas. No te quiero porque no quieres, lo fácil se nos escapa de las manos  y todo aparece desdibujado...

Caramelo.

Palabras de alguien a veces paciente y siempre con frío. Estas agradecidas líneas son por y para ti. No es sino lo que dices y lo que piensas lo que te hace tan sencillo,  transparente y formidable. Es tu naturaleza, tu música y la facilidad que tienes para que, al mirarte,  de mis yemas surjan letras. Es cada detalle,  pulso ganado y batalla perdida lo que me impulsa a tu lado  y a no buscar la puerta de salida. Mi familia te arropa mientras la tuya me enseña, y juntos,  quizás, formemos un caramelo con sabor a tradición,  manta que abriga y beso de buenas noches. Lo que más me apasiona de ti es que no eres nadie todavía  y tu identidad es un misterio. No conozco tu nombre y (todavía) no quiero saberlo. En este momento no te necesito pero es palpable, porque esa  curiosidad que tengo por descubrirte la muestran mis pies inquietos y la mido en besos que podré robarte. Quizás llegues mañana, ...

Por encima de cualquier cosa

Palabras de alguien que amó sin 'peros ' en su lengua Ya no me queda nada, mis manos están vacías y mi cuerpo es suelo poco fértil y descuidado. Ya no me queda nada y el viento grita fuerte pero mi labios no pronuncian palabra. Ya no queda a lo que aferrarme y sin embargo no me importa. Tengo lo que necesito y doy gracias a quienes mecen mis alas rotas. Ya no espero que vengas tú ni nadie y simplemente quiero algo dulce que llevarme a la boca. A nadie le preocupa porque nadie se aferra. Compartir está de más y siempre es la porción que sobra. Apoyarse ya nadie puede, y mucho menos en el hombro de otro. Increíble me parece que siendo tantos lucheis por estar solos.

Cúmulo de autobuses, versos y atascos.

Palabras de alguien exhausto . Todo el esfuerzo merecerá la pena. Tarde o temprano llegará, obtendrás tu recompensa. Todas esas noches de dormir poco, leer mucho y frotarse los ojos. Cada momento de dolor,  enfado, riñas,  sonrisa y risa (pero nunca de pereza) será lo que te impulse en cada salto. Puede que llegue cuando estés soñando, durmiendo, muerto, acabado. Puede que nunca aparezca y cambie la expresión de tu rostro. Puede que el azar juegue contigo y te lance piedras en lugar de monedas. No desistas ni perezcas. Llegará o no, pero habrás sembrado una semilla y, quizás , otras manos futuras la rieguen y florezca.

Bufón.

Palabras de un traicionado. El tiempo pasa y tú no esperas. El tiempo corre, tú vuelas (enhorabuena). No siempre te funciona, pero sueles engañar a la baraja. Sueles sacar un as en camiseta de tirantes , decir mucho sin pronunciar palabra. Ten cuidado, las cartas se acaban. Da igual si guardas un comodín. Es curioso porque no lo ves, y prefieres reír. "Amigo", tu pestilente mentira huele desde aquí  . Gracias por vuestro tiempo.

Un folio en blanco.

Dame un folio en blanco. Lo llenaré de todo lo que tengo: nada. Lo miraré con descontento, hasta que las líneas se formen. Estas nunca surgen solas, recuérdalo. Trazaré en él cientos de vicios, tormentos, de ideas claras aunque nunca lo son. Lo rompería si fuese necesario. ¡Siempre tan blanco! ¡Siempre tan recto! Ojalá pueda calmar un interior como este, tan vacío. Es irónico: sentir que no hay nada, y mostrarse lleno. ¿Miedo? Miedo. Angustia, rabia, impotencia, enfado. Un problema que necesita ser contado. Qué sencillo plasmarlo en papel, y cuántos duelos supone pronunciarlo. Las palabras mudas son las que me hacen sentir plena. Están conmigo. Bailan, ríen, juegan. Aparecen, surgen, se dibujan. Sonríen a mi boca, mientras depositan sus maletas en el cuarto. No busco poesía que nadie entienda. No pretendo ser inaccesible. No quiero adornar los versos y rechazo sut...

Biblioteca y manos frías

Y esa mañana la cabeza... giraba. Vueltas y vueltas, pero siempre observaba. Su boca gritar quería , sus manos ser alzadas. Querían apretar sus dientes, bajo mejillas rosas y orejas calientes. Era euforia, aunque no sabía de qué. Lo que no había era hueco para la rabia. Hoy no. Es el día a día, es y era la certeza disfrazada. Es emoción. Son ganas.

Undécimo mandamiento

Calma,  sosiego,  paciencia. No busques lo primero que venga, ni muestres al primer visitante que ronde la cabeza. Trabaja,  respeta,  piensa. No eres mejor que los demás, eres una entre muchas piedras. Sin embargo, tampoco te menosprecies. No te arropes con la sábana del miedo, no dobles la ropa con que se viste la costumbre. Entenderás, mi pequeño, que te queda camino y que muchas veces serás alguien triste. El esfuerzo valdrá de mucho más que de felicidad cubrirse. Valdrá más que obtener un simple lingote de avaricia, egoísmo y almizcle. Valdrá la pena, si cumples con tu tarea. El respeto será tu nuevo ejercicio, tu mirada. El respeto será el undécimo mandamiento.

Ayuda

Ella nunca ha pedido ayuda, nunca como es debido. A pesar de hablar y hablar, nada de eso tiene sentido. Solamente necesita una mano amiga, mensajera. Alguien que pueda ayudarla y no hacerle daño, alguien que pueda quererla. Sí, quizás suene a dependencia. Pero ella sabe que sola no puede, que necesita que le arropen, que le recuerden que no se mueve sin apoyos. Que la ayuden a canalizar lo que siente, lo que quiere, lo que no, y a que mire.

Dos extraños.

Palabras de un primogénito confuso . ¿Por qué nos cuesta tanto? Si yo te quiero como a nadie porque padre hay uno y daría igual si hubiera otros cientos. A mi me basta con tu estar, solamente el tuyo. Si no sé decir te quiero, pero sí demostrarlo. Si no soy como tú, pero no somos tan contrarios. ¿Por qué nos cuesta tanto querernos? Si somos una gota de sangre que cae en el  vaso. ¿Es cierto que los que más  te quieren te hacen daño? Es cierto a veces, pero no debería serlo en este caso. Luchemos por querernos, porque si el mediador se va solamente quedaremos dos extraños.

En casa

Hay personas, risas flojas y momentos, que sin mirar y sin saberlo nos hacen sentir en casa. Hay desafíos que dan miedo, pero ya no puedes evitarlo. Algo te impide salir corriendo. Vas midiendo, esperas. Te quedas, aunque las piernas fallen. Me quedo, aunque las manos tiemblen. Nos quedamos, porque queremos compartirnos y sentir sin saber cómo. Sentirnos bien. Sentirnos vivos.

Te olvidas

Y debes decir que... últimamente te sientes mal, pero en ese momento estás tranquila. No sabes lo que es, pero no buscas la salida. Te asustas, huyes, caes. A los pocos minutos vuelves, mientras recoges el paracaídas. Intentas no pensar. La cabeza gira. Los ojos se entreabren y entre beso, carcajada y caricia, de todo te olvidas.

Últimamente

Últimamente te encuentras mal y eso te asusta, te irrita  y te quema. En ti crece rabia, dolor, incluso pena. Buscas fuerzas donde ya no quedan, buscas a ese alguien (a ti mismo) pero no te encuentras. Lloras sin saber, otras veces gritas y las demás dejas todo a medias. Quieres ayuda y sin embargo rechazas  a los que tienes cerca. Quieres huir, y escondes la cabeza. Quieres volar pero no tienes alas, aunque tampoco cadenas. Quieres calma, equilibrio y paz aprender a vivir sin miedo. Quizás.. ¿estás en el camino sin saberlo?

Manos.

Primero un tacto cálido, eran suaves. No se conocían de nada, y probablemente no volverían a tocarse. Escena de ojos poco abiertos, y humo en las pestañas. Sin saberlo, olían a inseguridad, misterio,garras. Y después el tacto fue áspero, pero no frío. Una piel áspera que solo busca dar calor, una piel que vive rodeada de silencio y prudencia, y tal vez olvido. Y tu tacto no entiende ni sabe, se limita a deslizarse por las horas, a reír, callar, y encontrarse.

Sonido y silencio

Verdades como mentiras, palabras con eco, palabras vacías. No hay blancos y negros ni amores de cuento. Hay tintes en cada huella, cada marca, en cada fallo y acierto. Hay un cielo con velas que simulan ser estrellas. Sin embargo las llamas se consumen, y solo algunas centellean. Hay todo y nada, hay calor sin sol, lágrimas sin lamento. No es luz, ni oscuridad en la guarida. Hay algo sin haberlo. Hay sonido. Y silencio.

Camino a casa

La carretera va, aumenta. Nos vamos diciendo adiós a la tormenta. Vamos donde mejor estemos, vamos a casa, donde queremos. Y quizás nuestra casa no sea donde dormimos, donde nos criamos. Quizás ir a casa sea alguien, o un beso, un detalle, un baile. Y las ruedas seguirán por el asfalto frío, negro, descalzo. Y seguiremos volviendo a casa en cada viaje, pues quienes te acompañan son hogar, calidez, un vestido y su sastre.

Os habéis separado

Se han separado. Te has hecho mayor, os habéis hecho mayores. Ambas, la niña de antes, y la que va intentando ser adulta. No es un adiós pues siempre estarás ahí, pequeña. Sin embargo, ahora esta nueva versión de ti misma es quien se queda el escenario. Es hora de que veas como su obra comienza. Y quizás más adelante sea otra obra, otra versión de la misma, un nuevo personaje y guión con nervios, tensión, y finalmente una sonrisa. Os habéis separado, dije. Y sin embargo quizás  solo seas un "tú" que ha cambiado.

Dormitorio desordenado

Como un día más, uno cualquiera. Una cama, libro, cansancio y ojeras. Es la piel mostrándose cansada, es la cabeza. De todo sabe, de todo se acuerda. Son momentos simples, de pausa, calma, y páginas y páginas dónde se producen amores y guerras, aventuras y horrores. Las balas de la tranquilidad y del silencio, de manos tibias, serenas. Es un barco sin ancla, que ha decidido amarrarse en la cama. Decidió ver el día pasar, cómo avanza. Hoy, no se tropieza ni cae. Observa la vida pasar, subiendo abajo de delante hacia atrás. Desordenando lo ordenado, todo del revés en esta mente, estos ojos, este cuarto.

Origen, raíces

Me quedo con los que son y no aparentan, con los que hablan sabiendo, con los que a pesar de todo no se marchan. Pero...no me quedo aquí. De hecho,  quizás no vuelva. Aun así, siempre estarán las hojas, ramas y raíces. Cuanto más lejos me vaya, más veces los ojos mirarán hacia atrás. porque a pesar de ser ciegos siempre ven recuerdos. Y también tú: cuanto más corras menos podrás escapar. Cuanto más huyas de ti mismo, más veces te perseguirás. Sobretodo no huyas de tu origen, acepta que eres entre mil ese uno. Sin embargo, tampoco te atrapes en un hoyo profundo. Coge la tierra de ese recoveco para construir una montaña. Una montaña hecha con nuestro origen, con grandes precipicios pero también con bella cumbre. Un fuego que siempre dará luz, aunque a veces sea lúgubre.

Pieles

Las heridas no se abren ni se cierran. Las heridas no son más graves que las huellas dejadas por unos pies en la tierra. Son esos granos de arena, son el cúmulo de pequeñas sensaciones. Son unas manos que encuentran a otras que agarrarse. Son unos ojos que ya no miran a la nada, que no miran al sol para cegarse. Los ojos se unen a otros, los cuales muestran visión nueva de todas partes. Es una piel con sus grietas y lunares, con pelos y arrugas, con marcas y señales. Esa piel encuentra otra, y con sus pros y muchos contras, forman un bonito desastre.

Caos

Es un bucle con letras desordenadas, piezas de puzzle. Es un puchero lleno, un cazo vacío. Es lo que intentas y no puedes, es lo que sin intentarlo quieres. Es el azar llamando a la puerta introduciéndose con llamas. Lágrimas y comedia, con mil dudas y certezas,  y con árboles con frutos pero sin ramas. Es por ello que así te amedrentas. Cuando todo está en calma tú lo sientes cual tormenta. Será la mente, que inquieta te abraza. Y será (o es) la muerte de las cosas claras.

Veces

Hay veces que no sale nada. Veces en las que lo más agudo es el silencio. Veces en las que lo más ruidoso es tu aliento. Hay veces que te sumerges  en inquietante calma. Veces que las cuerdas no son ni consonantes ni vocales. y veces donde tus dedos se quedan quietos en noches con rápidos finales. Hay veces que tus ojos ven, pero mirar no quieren, o no saben. Veces en estas noches de verano, veces que las ganas gritan en un suspiro ahogado. Hay veces que sintiendo no sientes nada: solamente vacío, y sobretodo silencio.

Miedo

Que el miedo no te pueda, que el miedo sea bueno. De esos que miedos que no bloquean, de esos miedos que no son truenos. Y el miedo siempre estará, y no hay por qué huir de ello. Y el miedo te permitirá avanzar, y eso es una realidad, un hecho. No tendrás que vencerlo, porque a un compañero no se le reta, a un compañero no se le clavan espadas. A un compañero se le enseña un mejor camino, se le enseña que no podéis vivir el otro sin el uno. Es mejor caminar de la mano y sobre-llevarse juntos. Miedo, eres compañero de todos, aunque no lo admita ninguno. Y no pasa nada porque seas nuestro acompañante, pues todos alguna vez te hemos encontrado. Miedo, ayúdanos a recorrer este sinsentido, en vez de ser un candado.

Lo siento

Lo siento, todo. Siento el no sentir, siento nervios y dolores de cabeza, siento que los días pasan, y algunos pesan. Siento cometer errores, siento confudirme, no ser firme. Siento ser como un huracán: una tormenta de sofocos, un terremoto. Lo siento por hacer daño, por mirar hacia un lado, Lo siento, por no sentirlo. Lo siento por no sentir lo mismo. Pero lo que más siento, es no poder pedir perdón.

Son son, es es...

El martillo en la cabeza no para de golpear. Son golpes secos, firmes, son estadillos por momentos, sensaciones contradictorias sin cesar. Es agotamiento, es una montaña de mil granos de arena, de hastío, de tormentos. Es la cabeza, es la montaña rusa que sube y baja, sube y baja, y no cesa. Es el pescador en un mar en llamas, es el pez andando y no nadando, es la serpiente no reptando. Es la mariposa que vive un día, y muere en el próximo alba. Son retos difíciles, es la lucha contigo mismo, es el miedo sin cesar. Sólo un bote salvavidas puede llegar, para arreglar el desastre, para volver a navegar.

Allá donde pisas

Allá donde pisas hay algo. Es una huella de alguien, una recoveco que un pie dejó en el fango. Allá donde pisas siempre vas a encontrar restos, reminiscencias, esa casa sin tejado. Allá donde pisas, ten cuidado. Pues en la guerra no sobrevive el más listo, sino quien más ha mirado. Allá donde pisas todo es cálido. Es la paz con uno mismo, son dedos entrelazados. Y es que allá donde pisas, allá donde te diriges, no vas con destino fijo pero sí con paso firme.

Lo que se tuvo, lo que se tiene

Lo que se tiene, uno simplemente cree que por casualidad viene. Lo que se tiene no es fruto de mil casualidades, pero quizás sí de la suerte. Lo que se tiene, se valora cuando está pero sobretodo cuando no vuelve. Lo que se tiene, no es sino lo más profundo y quizás perenne. Lo que se tuvo, fue y es para siempre un peldaño subido y comprendido. Lo que se tuvo se escapó de las manos, pues se fue y ya no volverá. Y sin duda con ello no se fue todo, pero sí la mitad.

"Victoria"

La " victoria" nunca supo bien, ni a gloria. La victoria es muy subjetiva, muy personal, giratoria. Que quizás hay días en los que esta cubra tu espalda, en los que te sientas, bien, reconfortada. Pero otros muchos días sabes que la victoria es agridulce, que quizás no sea algo que has ganado, sino algo que no has podido remediar, arregrarlo. Es una victoria extraña, con menos entradas que salidas, con un tinte gris y varias idas y venidas. Es una victoria entre líneas. Una victoria que huele y sabe más a pérdida que a premio. Que es más bien una despedida que una batalla vencida.

Este momento

Los nervios que se asoman, siempre fieles a la ventana. Las montañas que te miran y te giran, las montañas rusas que te dan la vuelta cuando estás arriba. Y ahora, son los cambios e incertidumbres, son los pasos dados y los que vienen, son los cambios de costumbre. Y ahora,son las cosas que superas  y las que se quedan en la memoria . Son esas las que te hacen más daño, y a su vez las que te llevarán a rozar la euforia. Son las caricias, los temblores. Son los ojos que no ven sino que miran. Son los que de ilusión te empañan, que nublan el cielo con sombras cálidas y te acompañan. Este momento son las ganas sin excusas, son tus dedos en su pelo. Este momento son las despedidas a los " pero " y las llegadas de los " quiero ".

Con...

Con bolígrafo en mano y un poco de experiencia (no mucha) ve como la sopa se queda fría mientras sus manos se calientan. Con la cabeza fría y los pies calientes, sabe que no necesita dos o tres, o veinte veces, para saber que los días son iguales y que nada turba el ambiente. Con la certeza llamando a la puerta, aunque esté entreabierta, es paciente pero no escultura, entiende pero no se queda inmóvil, ni quieta. Con nariz rosada y pómulos alzados, no le preocupa ni el futuro ni el ayer, ni el mañana ni el pasado. Se limita a sentir, con mesura. Se limita a no sufrir, y no abandonar su dulzura.

Volvemos a encontrarnos

El rechazo a los domingos no es en vano. Es un rechazo amargo y agridulce, pero muchas veces también es sano. El quizás corona este día así como las caras lloronas. Hace mucho que no venían. No hay mejor sensación que la de encontrarse, de nuevo. Sirve de escudo, yelmo y espada, pero sobretodo de consuelo. Volvemos a chocarnos, querida. Volvemos a mirarnos como antes, aunque tengas más heridas. Uno se abandona muchas veces, pero sabe volver a casa. Uno sabe cómo son y eran sus pasos, y es por ello que volvemos a encontrarnos.

Sentimientos

Los sentimientos en ocasiones no juegan a favor del que apuesta, no juegan a favor ni siquiera de quien gana. Lo sentimientos,  en ocasiones, son tormentos. Son lo más puro y sincero del humano, las emociones que se despiertan y canalizan los ojos, las manos. Son, también, lo más difícil de encontrar en los tiempos venideros. Todos sentimos, ¿ pero cómo lo hacemos? La frialdad está justificada si eres un cigarro que deposita sus cenizas en cada agujero, cenicero. La frialdad es norma para todos y se nos han olvidado los besos. La frialdad es rutina, ley, parte del proceso. Pero un sol cálido no va a rendirse, este sol no va a caerse.

Un juego

Es un juego, uno de tiras y aflojas. Un juego de niños y adultos, de baldosas amarillas, de piel escamosa, de caminos sin hojas. Es un juego en el que cada contrincante quiere su recompensa, sus maneras, su ofrenda. Nadie gana ni pierde, y por eso es, quizás  divertido y sorprendente. Y este juego comenzó a tiempo pues aún no había llovido. Y este juego no es peligroso, pues nadie resulta herido.

Cada mañana

Todos los días se repite la misma frase, y todos los días la misma se va, la misma se cae. Un reto nuevo cada mañana. Un nuevo enfrentamiento del que cada mañana se recompone, y cada noche sabe que en ese día ya no habita la paz. Solo lucha y frustración, quizás . Solo poca calma. Y lo mismo cada noche al acostarse, pero con otros asuntos, con la cabeza en otra parte y, probablemente , en otros mundos. Como la noria que gira y gira, buscando otro camino sin tener salida. Como la pasta que forman el azúcar y el huevo en la harina. Una masa sin forma que se bate y bate, hasta que tras muchas vueltas se calcina. Cada mañana ganas sabiendo que cada noche habrás perdido. Cada mañana paso firme , que al instante ya es olvido.

El camino

Hoy el viento arropa tus manos, tu espalda. Hoy el viento sabe, huele, te invade. Las piedras del camino una vez quitadas, resultan no ser puntiagudas, sino redondeadas. Y dicho camino no es recto, dicho camino es curvo. No tiene señales ni carteles, no hay senda exacta, no hay rumbo. El camino se va dejando entrever entre las ramas, aparece cuando las hojas del trébol ya no están, cuando el bosque ardió en llamas. Las huellas no las creas tú, se crean solas pues son avispadas. Es un camino con cierto encanto, que al cambiar de destino te hace sonreír aunque vayas dando tumbos y los pasos no sean exactos.

Mirar sin ver

Mentalmente cansada. El dormir no ayuda, no hace nada. La cabeza no descansa, siempre arriba, no se acuesta, y no madruga. Mentalmente cansada. Da igual las vueltas en la cama, da igual la textura de la almohada. Cansada. Agotada. Mil emociones han surcado tu mar con sus velas, mil veces te has repetido que no quieres el vacío cerca. Mentalmente cansada de estar, pero no ser. Mentalmente cansada de que los pensamientos salgan despedidos y echen a correr. Mentalmente cansada de un grito sordo, silencioso, que quiere salir pero no sabe cómo ni cuándo alzar la espada. Frustrada, por sólo saber lo que no sé, por solo mirar, pero hacerlo sin ver.

Mariposa

Como una mariposa. Se prepara y prepara, para ser bella durante un día, para mostrarse firme siento tan sumamente delicada. Como su aleteo en la flor, como el néctar en sus patas. ¿Cuánto durará el vuelo? ¿Cuánto precio costará el duelo? Sobrevivir, feliz con cada pétalo que toca, sin darse cuenta de que el más suave de ellos  es como mucho una roca. Vuela, mariposa. Vuela las horas que te quedan, sin pensar en que tu vida y tu gracia son efímeras, sensibles, cortas. Pero no dejes de volar, por favor, no lo hagas. Algún día dejarás de ser mariposa, algún día, tal vez, vuelvas a ser ese alma que nace, esa larva sin marcas, sin dolor, sin náuseas, sin huellas, sin nada más que tú, y tus cosas.

Quizás los versos

La paciencia solo llega evitando los puntos y a parte. Entendiendo que las cosas no son lo que uno quiere, entendiendo al otro, a quien se tiene en frente. Así, quizás, das paso a una superación de ti mismo, das paso a superar intermitencias que crean cataclismos. Letra a letra se escriben las palabras, cuerpo a cuerpo se escriben los hechos, los indicios, los momentos. Y no siempre es necesario hablar para decir lo que se tiene en mente. Y no siempre es necesario buscar palabras donde es probable que no se encuentren. Y a veces es el silencio quien más dice. No el silencio que por el simple hecho de callar, otorga. Sino aquel que se viste de gestos y pisadas cortas. Quizás el callar sea necesario cuando nadie sabe el por qué del arte. Quizás los versos sean esta vez quienes hablen.

Son...

Hechos añicos los pedazos, se reconstruyen solos poco a poco, paso a paso. Son trozos que no forman un puzzle, forman un mosaico de huellas, quemaduras, cicatrices. Son los restos y ceniza de quien estuvo y quien dijo que estaría, son las promesas y los daños reparados, las decepciones olvidadas y hechas trizas. Son los pétalos de esa flor marchita, la que dijo que aquel hombre no te quería. Son los dedos de un pie, los dedos de una mano. Son las escamas de la piel de la serpiente, pequeños rombos cuadriculados iguales y a su vez tan diferentes. Son las motas de polvo sobre la armadura, haciendo que esta pierda color y parezca oscura, pero en la cual no hay sino mil temblores que incitan a recuperar la hermosura.

Leona

Las gotas de la ducha no dudan en tocarla. Le cubren el rostro, pensamientos, piel y espalda. El jabón frota sus piernas, manos, abdomen. Sus dedos y uñas frotan hasta las baldosas cuadradas. El agua, caliente, busca acomodarse en cada rincón de su cuerpo. El agua, encontrado su sitio, no puede evitar quemarla. Ella, cual leona, lucha. Ella, peleona, lucha con sus mejores armas. Lucha con pupilas, con melena larga. Una melena que si recoge parece corta, qué si se suelta roza las curvas más bajas. Unas pupilas que juegan y buscan. Que juegan al escondite mirando y mirando, hasta que el cazador furtivo les pille.

Trébol

Sus hojas no son cuatro, son tres filamentos que se entrelazan, que sobreviven al viento y a las suelas de zapato. Un trébol de tres hojas, que llama a la suerte para tirar sus dados, pues cree en el azar y lo accidentado. Es un trébol que mira sin ojos, pero que con pupilas se ha guiado. Y este trébol tiene sueño, expectación, temblores de frío en las ganas. Y este trébol tiene ante sí un cielo que las nubes han cerrado, pero también una ventana a la que asomarse y subir al tejado. Y, así, comprobar que no todo el manto es gris, que hay grietas en la tela que dejan ver un pequeño claro.

Has...

Has tenido sueño, sueños. Sueños que inundan la cabeza, de esos que, con certeza, sabes que no te dejan dormir. Has sentido un millar de sensaciones, de simples saludos e impresiones, a dulces caramelos en la boca. Has sentido un millar de sensaciones, de invierno a un verano inhumano, de primavera al frío con dar la vuelta. Has surcado todas las estaciones. Has notado el nudo en la garganta, y en la boca de tu estómago. Has sentido un fuerte vacío, has sentido una pompa, una burbuja, un globo inflado que se rellena sin tener ni ser nada, que sólo tiene aire y una película de plástico en un punto atada. Pero a veces simplemente eso es lo que se necesita: aire. Aire puro y fresco de tiempos que llegan, de los venideros.

Después no, el día siguiente.

El después se tornaba confuso, errado, en todo equivocado. No hay un después en esta historia, hay un final que ya no es amargo, es un final definitivo. Un final que empieza a tornarse en recuerdos, a sonar lejano. El tiempo, los momentos, todo pasa. Hasta la tormenta más estruendosa en el cielo abre un claro, hasta el huracán más mortífero tiene un centro donde  todo está en calma. Donde todo calla y no suena, donde el silencio llega en el cielo que parece apagado. En el Después no encuentras el final. pues este se encuentra en el día siguiente. El día en el que todo no cambia, pero sí tu estado de ánimo. Es el día siguiente en el que te haces consciente. Pues ya sabes que nada será como antes, pues ya sabes que eso es lo que necesitas, que eso es lo importante.

Después

Después de tanto y tanto, después del llanto, llega la calidez disfrazada de poesía. Llegas a mis manos, yo a tus pies, llegas para quedarte, para sentir del revés. Después de tanto, nunca una lágrima de alegría, nunca se cruzaron las avenidas, nunca se reunieron nuestras miradas, nunca se perdió el encanto. Y después de tanto, el folio aparece nítido, claro, peculiar, y blanco. No es volver a las andadas. Es un camino que continuamos, revisando las pisadas.

Durante

Empiezas a pensar en no pensar. Empiezas a desvariar, a sufrir, a callar. El miedo, las manías, las costumbres, los enfados, la creciente suma de restas, los tonos grises y sabores amargos  invaden los días. Las cartas comienzan a ponerse sobre la mesa. La baraja ordenada se torna firme, no quiere hacer promesas. Incendios que comienzan con pequeñas llamas, incendios que provocan dolor, soledades de agua que apagan el alma.

En prosa por un día

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¡Hola lectores! Mis entradas vienen cargadas de versos y rimas desde hace ya unos meses.  Y es que en ellos encuentro una paz y tranquilidad que creía extinguidas, un paz que una cabeza co mo la mía necesita más de lo que cree y mucho más de lo que piensa. No sé si esta es una de las últimas veces que escribiré una entrada en prosa, cada día la escritura me sorprende más, y cada día me doy cuenta de que lo que cultivo me gusta, me llena y me apasiona. Nunca quise escribir poesía, pues la poesía me parecía aburrida y de poca densidad, algo con lo que expresarse con pocas palabras para mí nunca había sido suficiente. Y sin embargo ahora, unos meses después, no paran de surgir poemas en mi cabeza, no paran los dedos de moverse en el teclado. No publico todo lo que escribo al instante, pero ello no significa que no vaya hacerlo. Significa que quiero encontrar los momentos adecuados, no precipitarme e ir paso a paso. Sé que estas palabras, quizás debido a mi amiga Poesía, s...

No sé quién

He luchado contra mí mismo y no sé quién ha ganado. He vivido hasta morir, he muerto con sed, he salido del rebaño. He intentado no saber, pero sé. He intentado retroceder, pero no sé. He intentado ser, pero no soy ni estoy, solamente camino sin pies. He intentado todo, he cavado un hoyo hasta hundirme en él, como hacía en tus ojos.

Amiga mía

Amiga mía que tan poco conozco, que tanto me cuida. Amiga mía desde siempre, desde nunca, desde aquel instante donde me sentí perdida. Poesía, amiga mía. Que con tan poco,tanto dices. Que con tanta frescura y sutileza añades matices. Que sin ti, hoy en día, no sería nadie, no estaría viva. Que sin ti no me reconozco, y solo en ti me recompongo. Que sin ti la escritura sería un poco más gris, más pobre, más fría. Que sin ti, Poesía, nadie sabría que es amar o desamar, nadie sabría que es vivir, sentir o llorar.

Antes

Como flor de pétalos regulares, tu aroma dulce envuelve las salas, consigues embaucar los instantes haciéndolos singulares. Como quien camina sin saber dónde va, pero sí con quién y por qué camino. Como quien bebe agua sin sed, por el simple hecho de que sin ella no vive, sin ella no hay nada, sin ver sus huellas no caminan tus pies. Como quien no concibe futuro sin su base, su pilar, sus cimientos, su aroma en la almohada, su olor en los trajes. Como quien ciego vive feliz, pues sin vista encuentra unos ojos, una puerta al mundo, que le deja ver todo.

Tú tan tú

Tú tan tú. Tan poco usual, tan poco sincero, tan austero. Yo tan yo, tan inocente y crédula, tan ciega. Tan poco hoy lo que ayer fue tanto... Tan tanto todo... y finalmente nada. Tú tan allí, tan ausente, tan fuera de esto pero en mí, dentro. "Tan" presente. Y yo tan aquí, tan tonta y equivocada, tan frustrada. Tú tan allí, tan bien, tan lejos, sin desprecios. Yo tan aquí, tan muda, tan pasiva, tragando saliva.

Caja de música, canción de cuna.

Te envuelve suavemente, es cálida y agradable al tacto, suave su textura, delicado su impacto. Como la niñez que dijo adiós hace tanto, como los inocentes juegos, como las ilusiones sin rodeos, como los numerosos llantos. Melancólico tinte en su aroma, en sus notas, en su música melosa, casi irónica, burlona. Una caja de música, en la que su figura gira y baila, buscando siempre el mismo camino, buscando siempre a la misma persona. Una caja de música con una canción de cuna. Esta mece a su figura solitaria, la consuela, la ayuda, No busca que la acompañe otra figura sino seguir lo invertido. Dejarse de dudas, cambiar el sentido.

Cucarachas en el estómago

Esa sensación de cosquilleo, de ronroneo, esa sensación de pilares rotos, de sofocos. Esa sensación de nada, de hastío. De vicio, de humo, cuarto umbrío. Esa sensación que invade el vientre y no deja dormir, esa sensación ciega de querer... salir. De ahí, de allá, de aquí. Lejos, cerca, más alto, menos bajo, sin duda y frenesí. Volar con o sin alas, arrojarse a un precipicio, pero no volver a las andadas, no volver a los prejuicios. No son mariposas,  son cucarachas. Son cucarachas los huéspedes de mi estómago, invadiendo la cabeza, sin dejar espacio.

Reenkarmación

Despierta, sigues vivo. Despierta, estás muriendo. Despierta, has muerto. Duerme, sigues muerto. Duerme, estás (re)viviendo. Duerme, has vivido. Lo que más deseas, lo primero que se ausenta. Lo que más odias, lo último en bajarse de la noria. Es cuestión de karma, calma.

Entro.

Adelante, pasa. Adelante, entra. Encendido, u apagado. Todo se mueve, del suelo al tejado. Ya no hay salida en esta avenida. Nadie quiere encontrarla, enmudece la huida. Fantasía...¿o entropía? Seísmos de roca, desechos en bocas. Entro, entras. Aspero y cálido. Desierto que arde, adiós bosque helado. Todo vibra, todo tiembla. Díselo a tus manos, díselo a mis piernas.

Matices

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Somos animales. No hay ni buenos ni malos, ni feroces lobos, ni amables corderos, ni pasos firmes. Hay matices, añadiduras, que de cal y arena se forman, que con cal y arena te matan. Arena de playa, volcánica, negra, oscura, ¿sucia? Arena de playa blanca, pura, ¿limpia? Es fácil situarse y definir todo a la vez. Las lombrices viven en la humedad, consumen la tierra  mojada. ¿Y acaso no somos nosotros esos gusanos? Seres que se nutren de todo lo que ven (si es que no estamos ciegos) hasta dejarlo seco, vacío. Cucarachas, mariposas, lombrices. Todos son criaturas diminutas, pero todo esto son matices.